En el juego como en el amor,
no todo impresiona,
siempre habrá mentirosos y mentidos,
rotos y descosidos,
adueñados de la guerra,
intrínseca al ser sintiente,
adintelada en un marco de lujoso cristal,
pero podrida y ensuciada de perversidad.
Siento querer verte,
y acecharte en tu piso,
siento vivir delante,
del abrigo de tu nido.
Me rodeas de incertidumbre,
me pesas en el alma,
facilitas lo factible,
y dificultas lo indecible.
La rima no aparece,
al buscar en mil recuerdos,
donde antes estaba otro,
donde el daño hizo mella,
y donde ahora, sólo apareces tú,
ceñido a mi ombligo,
besando mis heridas,
durmiendo a mi lado,
viviendo tan deprisa.
Att: Narcótica
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