domingo, 1 de mayo de 2016

Carta a la desfachatez.


Entablar, entablar, entablar conversación,
luchar, luchar y luchar sin pasión,
no me convence.
                                                      STOP.

Como una de esas tardes
en las que despierto con una canción en mente,
que no tomo café,
por si me vuelvo aún más demente,
que no dejo de soñarte
de respirar por donde pasas,
de taparte con sábanas
hasta que llegue mañana.

De ahogarnos y que vuelen las cenizas
de lo que un día fuimos,
ahora hecho trizas.

Que no muchacho, que no se sigue avanzando,
el estanque donde llegamos
me dice demasiado,
me susurra advirtiéndome
                          ¡Cuándo le has amado!

Y la reciprocidad era nula, escasa, intacta,
mientras esperaba tu marcha,
me imaginaba en otros ojos
pero jamás,
                 
                  ninguno como los tuyos.

Att: La de los ojos infinitos.

domingo, 27 de marzo de 2016

Sobre maceteros perdidos.


Floreces en tierra húmeda
porque de la seca te alejas,
las grietas inherentes a éstas
te catapultan a una espiral
de búsqueda de lugares mejores.

Otros emplazamientos donde florecer,
otras macetas que dejar de regar
que la filtración te arranque los cimientos
y destruya lo que eras,
cambiando lentamente
y girando hacia el Sol,
viendo como llega el día
sin poder salir del tiesto,
de tus auténticas paredes,
que no te dejan escapar;

la misma tierra que te ata,
la vida te da.

Deforestación parcial de suministros con vida propia
que sueñan con tocar un cielo que no les pertenece
y degustan la tierra que nunca supieron amar.

Att: La chica que no sabía cuidar de sus plantas.

martes, 1 de marzo de 2016

Del odio y otros menesteres.



Qué majestuoso cuando observas esos ojos brillar,
cuando la sonrisa te oprime el pecho
y no te deje escapar.
Las negaciones nunca son rotundas
porque mírate ¡ahí estás!
Lo que creías ya acabado, volvía a aflorar
y aunque no desprendas un olor tan especial,
eres del color de las Amapolas
que pese a no ser violáceas como otras,
tú más alto alcanzas a volar.

Vuela alto caballero mío, vuela alto sin cesar,
que la luna te abrigue (todo lo que yo no te pude abrigar).
que al alba seduzcas al desierto por el que vas
para que te retenga y nunca me vuelvas a encontrar.

Despierta con el paso del camello
y embriágate de su movimiento
aprende a seguirlo; que sepa que puedes caer,
que para levantarte, a ti,
siempre se te dio bien.

Vuela caballero mío, vuela alto sin cesar,
para en un oasis reencontrarte
y haberme sabido apreciar.

Yo soy la vegetación de tu desierto
y la sabia de tu aridez
quien te nutría de alimento
cuando a ti no te quedaba más por dar.

Vuela caballero mío, vuela alto sin cesar,
que nada te detenga (¡déjame en paz!).

Att: La del nunca más.

lunes, 7 de diciembre de 2015

El puercoespín que se clavó su propia púa.





Cuanto amor puedes guardar en una pequeña caja de cristal, que parece 

inquebrantable pero chirría ante la presencia de mi aliento.




Durante cuanto tiempo podrás ocultar tus sentimientos sin tener que escapar 


de la misma caja que un día creaste.



Cual es el envoltorio que hace que parezcas tan dulce e inalcanzable.







¿Por qué se alejan a tu paso los gatos y musarañas si el olor que desprendes es tan atrayente?

Me miras a los ojos y tiemblas.

Me susurras al oído y lo intentas.

No creas porque eres creador.

No sueñas porque no tienes con quien.

Te despiertas y ahí estoy yo.

Brillando y recorriendo tu habitación.



(Recorriendo tu habitación).


Att: Los trenes de las fotografías que nunca debiste dejar pasar.




sábado, 14 de noviembre de 2015

Árbol de hoja caduca.


Huir de la realidad
en una barca navegar
hacia páramos remotos
y no volverme a encontrar.

Sopla el viento y chirrían las termitas
alimentándose no se marchitan,
defunción de seres inservibles,
inadaptadas alimañas petrificadas
(que están siendo cuestionadas)
que como nosotros no saben estar
sin tener que molestar a los demás.

Alma animal, desvaídos profundos,
todo oscurece cuando es más oportuno;

noche, salvaje, fugaz e instantánea,
el alma cae y de nuevo,
surgen las alimañas.


Att: David, este frío mundo no es para ti.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Película victoriana.


Quizás y tan solo quizás,
las heridas que me hiciste,
los arañazos que me diste,
ahora pronto supuran,
entre andamios irrompibles
y paredes difícilmente quebrantables.

Entre suicidas abocados al abismo,
alcohólicos rezagados de la sociedad,
que buscan la luz
en el reflejo de su botella de coñac,
la que les acompaña hasta el final,
puesto que toda luz se consume
y toda oscuridad alumbra.

Unos labios carnosos,
deseosos y hambrientos
de una piel que sin ser tuya,
reniega y chilla ante mi ausencia.

Y que la noche continúe
cual orgía entre miserables
que no sufren mal de amores
porque de pecados llenan sus corazones.

A su vez ¡y cómo no!
los malditos enamorados,
sin pecados, sin pecadores,
sin gritos de camas profundas,
sin gemidos de posibles difuntas,
sin latidos de exótico placer,
sin descanso tras el amanecer.

[Aparece la noche. Se acaba el poema.]


[[No se oyen más gritos. Ni de asesinos ni de gemidos]]


Att:La chica de la habitacion de al lado.

sábado, 12 de septiembre de 2015

Diosa y mediadora artificial.


En mi cabeza se repite constantemente
"no es justo" "no es justo" "no... es... justo"

pero apelar a la justicia,
como diosa, villana o mediadora,
en el amor, carece de sentido.

El sentido estricto de justicia,
queda limitado al sentir.

Al sentir la felicidad de una familia
al descorchar una botella de champán
en una celebración,
o al sentir como te arrancan el corazón.

Fragmentos de emoción,
que conectan entre sí
y te hacen llorar,
sentir que no eres válido
para todos los demás.

Att: La de las sandalias destrozadas.