Me llaman crueldad
por destilar sinceridad,
pese a no ser sincera con aquella niña olvidada, desterrada entre tinieblas.
Me llaman crueldad,
por desvelar los más lúgubres parajes de tu mente,
pese haber tocado fondo en los míos.
Me llaman crueldad,
por visitar constantemente las llagas sentimentales de mi memoria,
pese a tú nunca haberlas navegado como yo.
Me llaman crueldad,
por ser una pequeña montaña rusa de emociones,
pese a ser tú el foco neutralizador de todas ellas.
Me llaman crueldad,
por querer cambiar y mejorar,
me llaman crueldad,
por ser quien quiero ser,
me llaman crueldad,
por investigar el daño más interiorizado del que dispongo,
pese a no conocer el dolor que estáis dispuestos a soportar.
Att: Hushabye.
Si llega un momento en el que la sinceridad con uno mismo y el no cerrar los ojos con cobardía implican que te llamen crueldad... entonces probablemente haya que ser llamado crueldad.
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