Llueve, lloro, vuelve a llover,
resuena la tormenta interna en mi cabeza
y parece amanecer,
entre bastidores desgastados,
aferrados a un clavo arrinconado
en lo más profundo de tu ser.
La duda me corrompe, carcome, destroza
y rehuyo de la ciudad;
por el campo nunca nos vieron pasear,
tienda de campaña y ruta romántica para dos,
dos ineptos que no supieron nunca amar.
Exiliada de mi misma mientras suena Supergrass.
Att: Repetición.
Muchas veces, no es que seamos ineptos que no saben amar, es que equivocarse es terriblemente sencillo.
ResponderEliminar