lunes, 30 de marzo de 2015

Las flores del Corán.

Llueve, lloro, vuelve a llover,
resuena la tormenta interna en mi cabeza
y parece amanecer,
entre bastidores desgastados,
aferrados a un clavo arrinconado 
en lo más profundo de tu ser.

La duda me corrompe, carcome, destroza
y rehuyo de la ciudad;
por el campo nunca nos vieron pasear,
tienda de campaña y ruta romántica para dos,
dos ineptos que no supieron nunca amar.

Exiliada de mi misma mientras suena Supergrass.



Att: Repetición.

1 comentario:

  1. Muchas veces, no es que seamos ineptos que no saben amar, es que equivocarse es terriblemente sencillo.

    ResponderEliminar